Corficolombiana, a través de César Pabón, director de su unidad de estudios económicos, propuso evaluar un salario mínimo por regiones, en lugar del valor único vigente desde 1983, en su informe Salario mínimo 2027: la primera pieza del ajuste macroeconómico.
La idea consideraría la inflación regional y la productividad de cada departamento. No existe una metodología aprobada ni un listado oficial de salarios por ciudad, y la transición partiría del salario actual respetando derechos adquiridos. Para 2027, la entidad recomienda un incremento de 8 %, lo que llevaría la base de $1.750.905 a $1.890.977 sin auxilio de transporte; la CUT planea pedir 38,5 %. La mesa tripartita no ha respaldado ninguna cifra.
A favor se argumenta que menores costos laborales formales en regiones poco productivas podrían incentivar la contratación formal, con informalidad rural superior al 80 % frente a menos del 50 % en ciudades. En contra, la docente Carolina Henao advierte que ampliaría las brechas salariales, podría concentrar población en ciudades y que el departamento es una unidad de medida imperfecta, pues municipios aislados tienen altos costos de vida.
El debate queda abierto: ¿formalización o desigualdad?
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